Ala, a recuperar el tiempo perdido, que lo prometido es deuda. Eso, o desactivar la opción de comentarios;...me da pereza buscarla.
Remooooooooontémonos a el día 10 de octubre, que para eso me acuerdo. Aquel día fuimos a una fiesta en casa de unos españoles. Y eso que no lo habíamos avisado en el Facebook ¡oh wait!. Una vez dejamos nuestros abrigos en la habitación de Balta (uno de Valladolid que estudia en Madrid o noséqué), dispusimos a disfrutar de la velada. Aprovecho para decir que conocimos a la mayoría de las personas con las que compartimos las noches últimamente. H., el catalán definitivo y definitorio; U., la simpática y agradable navarra; y C., un gabacho de origen colombiano que tela marinera. Creo recordar además que conocí a un alemán que había estado en Tijuana. La noche estuvo bien. Conocí a un par de letonas que me dieron el teléfono. Hablé sobre jazz con ellas. Después un ruso se pasó de beber y la montó. Entre el portero ruso ultragigante del French bar (local al que vamos todos los días), conseguimos bajarlo y dejarlo a su buena suerte. Del resto de la noche no me acuerdo bien.
El domingo siguiente lo pasé durmiendo sin más.
Proseguiré contando sólo lo que no presenciaron los cronistas oficiales de mi vida durante la anterior semana.
El martes, cabe destacar, que tras disfrutar de una agradable estancia nocturna tuvimos que ayudar a una piara de checas lesbianas a llegar a su casa. Entre farfullos y golpes las conseguimos introducir en su residencia, no sin antes recibir un empujón/puñetazo de una de las conserjes-orcos.
- Y ¿para qué las ayudastéis?.
- Yo qué sé tío, movidas mías.
Y a otra cosa.
(El checo no es una lengua amable).
El miércoles hizo un frío y una lluvia del recopetín.
- Eh, eh, eh, ¿pero no vas a contar lo del piso?.
OMG!!!!!
Cierto, pero eso fue el martes. Retornemos pues hasta el martes 13(???). Sí porque, enconces él, a falta de unos flecos y esperando que por la tarde se confirmase finalmente el fichaje, consiguió el piso. Para ello, miles de batallas dialécticas y multilingües con la dueña y junto con su compañero. Difícil empresa. Pero se logró. (Señalar la estimable ayuda de familia y amigos).
Y como tal nos plantamos un sábado cualquiera. Un sábado 17 con la dificultad añadida de tener que aguantar hasta el amanecer para tener que devolver una mochila. En cualquier caso, como señalaba un amigo:"this night is gonna be legendary". Y así fue, porque tras estriptís (¿se escrible así?, ¿no?), pseudointedral de una letona y anéctodas castellanas graciosas se consiguió aguantar lo suficiente para conseguir el objetivo y dormir por primera vez en el piso.
¡Dios, aún me queda una semana relatar todavía!
De forma resumida: las letonas son unas frescas.
-Ah, pero tú ya...
- Déjame en paz, lo que pasa es que soy un romántico y esta sordidez me abruma. ¿Qué gracia puede tener alargar la mano y tocar una teta a la primera letona/rusa/kazaja (no, no, que la kazaja te mandó a la mierda), que pase?. Mmmmmmmm, no sé.
-Pero...
-Bah tira. Además me dejó agotado estar dooooooooooos horas mareando la perdiz con una alemana para que fuese lesbiana. ¡Malditas tías de sonrisa fácil!.
-Lo que pasa es que no aprovechas. Y la Jennifer Aniston del English Club.
- Sí, ya...la verdad es que....
- Meh (jiji), total todas "parecen".
- Sí bueno. ¿A quién hablo?.
En resumidas cuentas. Que no tengo todavía escoba en la casa y se me acumulan las pelusas.
¡Ah!, y marcó Lafita.
Si algo no quedó claro: razón en Stabu iela.
(Supongo que mañana tendré que editar).